¿Por donde empiezo?

Restaurar y mantener unos pies sanos es realmente simple. ¿Preparad@ para conocer el secreto? Aquí está: Usa tus pies de la manera en la que fueron diseñados para ser utilizados. Bastante simple, ¿verdad? Te voy a contar un poco en qué se basa esta idea:

Nuestros pies se han adaptado durante millones de años para funcionar mejor sin nada que los cubra, es decir, desnudos y descalzos. Si nos basamos en ésto, en cualquier momento que puedas estar descalzo (en interiores, en casa, en la oficina, en el gimnasio) deberías tratar de hacerlo para que tus pies puedan moverse de forma natural.

Dicho esto, a menudo es necesario proteger nuestros pies de cortes, rasguños o temperaturas extremas y para eso se inventó el calzado: y entendemos el calzado como un trozo de tela que cubre y protege el pie. Desafortunadamente, en los últimos años, el calzado ha pasado de ser algo que usamos para proteger nuestros pies a algo que realmente nos está dañando los pies. Los zapatos estrechos, puntiagudos, rígidos, inclinados, con apoyo para nuestro arco del pie y acolchados, se han convertido en la norma y nos están costando la salud de nuestros pies.

Solución: asegúrate de usar calzado natural. Y bien, puede que te preguntes a qué llamamos calzado natural, ¿verdad? Pues a ese tipo de calzado que no daña los pies y que les permiten funcionar como lo harían cuando están descalzos. Y es aquí dónde hemos desarrollado una regla muy fácil para recordar las características que debes buscar en el calzado natural: Pies Anchos Firmes y Fuertes, formando las siglas PAFF. ¿Qué significan estas siglas?:

Plano (la parte delantera del pie y el talón están a la misma altura. En muchas marcas lo verás con la descripción de Drop 0. Cuidado porque algunos modelos esconden un tacón en el interior que desde fuera no se ve, así que pruébate siempre las zapatillas que vayas a comprar).

Ancho (la parte más ancha de un pie sano y natural es la punta de los dedos del pie. La mayoría de los zapatos aplastan nuestros pies lateralmente, especialmente en los dedos de los pies, y ésto tiene graves consecuencias como la aparición de juanetes, arcos colapsados, neuromas, etc.).

Flexible (capaz de doblarse, retorcerse, deformarse. Prueba a hacer todo ésto con tus manos, coge el zapato y retuércelo, dóblalo).

Fino (suela fina) (suela del calzado lo más delgada posible. Cuanto más material haya entre tu pie y el suelo, menos información recibe tu cerebro sobre el suelo que pisas).

 

¿A qué llamamos calzado natural (también conocido como calzado minimalista)?

Puede que pienses que todo el calzado está diseñado para ser saludable y cuidar tus pies, tu postura y tu forma de moverte, pero la realidad es que casi todo el calzado moderno no tiene la forma del pie humano y este desajuste nos está perjudicando, causando problemas importantes (y puede que no te estés dando cuenta porque tus pies aún no te han dado señales de malestar a través del dolor)

Los humanos hemos evolucionado para estar descalzos y así es como nuestros pies funcionan mejor. Los pies naturales se extienden de manera agradable y ancha cuando estamos erguidos, los músculos del pie deben ser fuertes y activos para poder soportar un arco del pie estable y nuestros músculos del tobillo deben ser capaces de absorber las fuerzas de impacto de actividades como correr. El calzado natural permite que tu pie actúe como si estuviera descalzo mientras proporciona un beneficio importante: proteger la planta del pie de posibles daños.

 

 

¿Por qué deberías preocuparte por cambiar a un calzado más natural?

Cuando la mayoría de las personas oyen que alguien camina descalzo piensan en niños pequeños o hippies (sin ofender a los hippies, viven un tipo de vida por el que quizás más personas deberían esforzarse). Cuando pasamos más tiempo descalzos y usamos un calzado más natural que podría parecer un poco diferente se trata básicamente de escapar de ese calzado horrible que domina el mercado mundial hoy en día.

Este calzado moderno y deficiente es uno de los principales contribuyentes y, en la mayoría de los casos, la causa directa, de problemas con nuestros pies. La mayoría de los zapatos son demasiado estrechos (la causa principal de los juanetes), tienen un talón elevado (que acorta nuestros músculos gemelos y limita la movilidad del tobillo), tienen apoyo para los arcos del pie (lo que debilita los músculos que forman el arco natural) y le quitan a los pies la capacidad de sentir el suelo que pisas debido a una gruesa capa de amortiguación (que no es necesaria y de hecho es perjudicial para la forma en la que caminamos y, especialmente, para la forma en la que corremos).

Si tienes dolor en el pie (incluidos juanetes, dolor general, calambres en los pies, fascitis plantar u osteoartritis, por nombrar algunos) y actualmente no usas calzado natural, te puedo garantizar que una de las razones por la que tienes dolor es por el calzado que usas. En segundo lugar, otro gran factor es los problemas de cadera causados ​​por la posición sentada y su efecto sobre la estabilidad del pie (ya hablaré más adelante sobre ésto). Cómo vistes a tus pies es, por tanto, determinante para la salud de tus pies y la calidad de tu movimiento. El calzado moderno está matando nuestros pies y la mayor parte del cambio consiste en comprender tus pies y entender cómo deberían funcionar. No priorices la moda a expensas de la salud de tus pies.

 

 

 ¿Qué tienen de malo los zapatos que llevo ahora?

La mayoría de la gente piensa que un calzado acolchado y con apoyo para el arco del pie es bueno para sus pies, y ésto muestra lo mal que entendemos la mecánica del pie y cuánto poder de convicción tiene la publicidad de la industria del calzado deportivo. El soporte para el arco (también conocido como "control de movimiento") en el calzado debilita los músculos que forman el arco natural y es una causa importante del desarrollo de pies planos. La amortiguación en el calzado inhibe la retroalimentación sensorial adecuada para que nuestros pies informen al cerebro del tipo y características del suelo y así poder guiar el movimiento óptimo. En el caso de correr, la amortiguación del talón es la razón principal por la cual las personas adoptan el patrón de movimiento de golpear primero con el talón al contactar con el suelo, una técnica dañina y en gran parte responsable de por qué más del 75% de los corredores se lesionan una vez al año.

Es posible que no tengas dolor en el pie o problemas con los pies en este momento, pero si usas regularmente calzado que tenga un talón elevado, soporte para el arco y una punta estrecha y elevada, es solo cuestión de tiempo que se desarrollen problemas en la base. Puedes pensar que los tacones altos se ven geniales, pero pasar demasiado tiempo en ellos va a afectar negativamente a tu postura y va a cambiar la estructura de tu pie, lo que resultará en problemas importantes, como puedes ver en la imagen a continuación.


El peligro está en la dosis: al igual que poner sal en una comida está bien (de hecho, puede ser bueno para tí en términos de reposición de minerales importantes), pero comer un kilo de sal te matará. El veneno está en la dosis. Lo mismo se aplica al calzado: puedes usar esos bonitos tacones o zapatos de vestir estrechos en ocasiones sin muchas consecuencias, pero úsalos como tu calzado principal durante largos períodos de tiempo y desarrollarás problemas importantes.

 

A mí no me duelen los pies, ¿por qué debería cambiar de calzado?

La mayoría de las personas con pies disfuncionales tienen cero dolor en el pie... Sin embargo, si el arco de tu pie se ha aplanado, te puedo garantizar que después de un tiempo suficiente tus pies comenzarán a doler. ¿Por qué? Debido a que el arco del pie es la clave para un pie estable, e indica que tus caderas funcionan de manera óptima y que los músculos intrínsecos del pie están trabajando para crear estabilidad y proteger la fascia frente a una tensión excesiva. Cuanto más tiempo pases en calzado rígido y con apoyo, más probable es que comiences a tener dolor en el pie.

Al igual que no sería muy inteligente esperar hasta que tu coche comience a desmoronarse para arreglarlo, esperar hasta que tus pies comiencen a doler es una mala forma de tratarlos, al igual que al resto de tu cuerpo. Soluciona el problema antes de que se convierta en un problema, aprende sobre tus pies, trabaja en la fuerza y ​​movilidad del pie, pasa más tiempo descalzo y haz una buena transición hacia un calzado más natural.

 

Comenzando el viaje para recuperar la salud del pie

Pasar años en calzado tradicional con soporte de arco incorporado, amortiguación gruesa y una caja estrecha para los pies cambia la estructura de nuestros pies y hace que se vuelvan rígidos y débiles. Una gran parte de la solución para resolver los problemas de los pies y prevenirlos en el futuro que aparezcan estos problemas es cambiar a un calzado más natural que permita que nuestros pies se vuelvan móviles y fuertes nuevamente.

Para muchos, cambiar puede significar dolor en el pie, problemas en la rodilla y molestias en los pies, por lo que nuestro equipo de TFC ha creado esta página para ayudarte y guiarte en el cambio. El calzado natural fortalece tus pies, mejora gradualmente la postura del pie y ayuda a tu cerebro a obtener las señales sensoriales importantes del suelo que pisas, que son cruciales para un movimiento óptimo, pero debes facilitar este cambio de forma gradual. Escucha a tu cuerpo, usa la incomodidad y el dolor como guía para decirte si estás haciendo demasiado. Se paciente.

Además, puedes acompañar este viaje hacia una mejor salud a nivel de tus pies y caderas con los productos que encontrarás en nuestra tienda:

- Pelotas lacrosse TFC para masajear la planta del pie, liberar y estimular las 33 articulaciones de cada pie y mejorar la movilidad y la sensibilidad de tus pies.

- Separadores de dedos para restaurar la separación natural de tus dedos, perdida seguramente por años llevando tus dedos comprimidos unos contra otros.

- Barras de equilibrio de diferentes materiales y longitudes para conectar de nuevo tus caderas con tus pies a través de un lenguaje más natural, luchando contra el reto de la inestabilidad que genera el trabajo en barra, y romper así con la debilidad que una posición sentada mantenida en el tiempo está provocando en tus caderas.

 

Y si tienes alguna duda o quieres consultarnos algo, siempre estaremos dispuestos a guiarte en la medida de nuestros conocimientos y experiencias personales.

 

Un saludo👣